84.
AURORA
Aquel momento tan nuestro se rompió ante un rugido de dolor cargado de furia que nos hizo detenernos.
Miré hacia afuera a través de la ventana, escuchando los murmullos y las voces mientras se alejaban.
Se zafó de los brazos de Kayne para ver lo que sucedía, aunque yo ya lo supiera.
Ver al entrenador arremeter contra cada uno de los chicos me hizo sentir incómoda, pero al mismo tiempo, una satisfacción enorme al ver a mis pequeños amigos pegados a su espalda.
—Así que eso era lo que