79.
AURORA
Sentía que no podía más; cada movimiento era una lucha constante entre mover un pie y el otro. Me dolía todo el cuerpo, quería literalmente morirme, pero estoy segura de que si lo hago, el entrenador del demonio iría por mí al más allá.
Creo que tengo un punto blanco en la espalda, uno bien grande, porque soy la única a la que molesta todo el tiempo.
Suspiro derrotada ante otro día más: entrenamientos, peleas con armas, sus estúpidos juegos mentales que me tienen a punto de lanzarme por