52.
AURORA
Las mujeres no perdieron tiempo en mis protestas; me tomaron rápido, guiándome a una sala de baño, dejando atrás a la mujer que seguía mirándome con un interés escalofriante.
Mi ropa fue cortada, cada prenda arrancada de mi cuerpo mientras yo trataba de cubrirme. Sin embargo, eso no las detuvo de lanzarme el agua encima y restregarme la piel hasta dejarla roja.
Fui bañada con aceites raros, luego perfumada con un aroma a rosas y menta. Me dejaron desnuda en medio de una habitación roja,