20.
AURORA
No, eso no podía ser cierto.
—¿Por qué?— pregunté una vez más, sin querer creer lo que la mujer frente a mí me decía. No me importaba cómo me miraba, el desprecio que me mostraba; yo solo quería saber por qué Jackson me había prohibido seguir dándole clase a los cachorros.
Eso era todo lo que me quedaba y hasta eso me lo estaban quitando.
—Ve y pregúntale directamente al Alfa o a la Luna. A partir de hoy, yo soy la que estoy a cargo de los pequeños; tú…— detuvo sus palabras, repasánd