07.
KAYNE
Acaricio con cuidado el trozo de tela entre mis dedos, lo único que tengo de ella, de una noche que no recuerdo.
Lo miro como si pudiera esfumarse y con él, el último rastro de su aroma que aún perdura en mi habitación, entre las sábanas de seda, en cada malditâ cosa que ella tocó.
No entiendo qué tiene de especial, pero logró hacer algo que ni yo mismo he podido.
Su olor a bosque y bayas silvestres mantiene a mi Lycan despierto, acechando entre la oscuridad de mi mente, sus ojos rojo