Punto de vista de Zara
El aire en el salón de baile había cambiado. Ya no era el pesado y perfumado aroma de la alta sociedad; era el ozono afilado y metálico que precede a un rayo. Mi piel se erizó bajo el terciopelo morado magullado. Al otro lado de la sala, el hombre del traje gris -el fantasma de mis pesadillas- había desaparecido entre las sombras de la terraza, dejando solo un escalofrío depredador persistente a su paso.
La mano de Luciano era una banda de hierro caliente alrededor de mi c