El coche giró en el aire y luego cayó a la carretera fuertemente.
Los coches que seguían a Natalie se detuvieron, y al ver que el asiento del conductor había quedado aplastado, un hombre vestido de negro dijo: -El coche se ha estrellado así, ya debería estar muerta.
El hombre al mando no dijo nada y marcó un número.
-Señor Tadeo, el coche está volcado a un lado de la carretera, debería estar muerta.
-¿Debería?-La voz siniestra de Tadeo le produjo escalofríos.
-El asiento del conductor ha quedado