Si Leonardo no hubiera estado allí, estaba segura de que Beata ya se habría abalanzado sobre ella y la habría golpeado.
—Señora Jiménez, ya has dejado que Matilda difundiera que te amenacé preparar mis postres favoritos. ¿Qué más no puedo decir? Tú y Matilda deshonraron a la familia López, no yo.
—¡Tú!
Beata apretó los dientes con rabia, mientras Ricardo miraba a Beata con enfado.
—¿Qué postre? ¡Explícamelo!
Beata sabía que no podía decir la verdad en ese momento y se tapó la cara y se echó a ll