Hubo un parón momentáneo en la mesa, y al cabo de diez segundos, Ángel miró a Natalie y le dijo despacio: —Si de verdad te da igual, hagas lo que hagas, tu madre y yo te apoyaremos, pero en cualquier caso, espero que no estés huyendo de la realidad.
—No te preocupes, no lo haré.
Llevaba años liada con Leonardo, y esta vez sí que decidió que no tendría nada con él.
—Bueno, en la vida no hay sólo una relación, si te caes y no te levantas, serás miserable por el resto de tu vida.
—Lo sé, no perderé