El aire en la oficina de diseño se sentía tan denso que juraría que podía cortarse con un escalpelo. Durante toda la mañana, intenté mantenerme sumergida en los renders del vestíbulo, con el cuello de mi blusa subido hasta las orejas y el cabello estratégicamente suelto sobre mis hombros para ocultar las huellas del pecado de la noche anterior. Pero no importaba cuántos muros levantara a mi alrededor; los ojos de Cole eran proyectiles que atravesaban cualquier defensa.
Cada vez que pasaba por m