Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de perder a su bebé, Evana descubre la traición de su esposo, quien le pide el divorcio, e intenta acabar con su vida. Destrozada, Evana es salvada por un hombre misterioso que resulta pertenecer a la familia de su exesposo. Lo que ella no espera es que, al despertar, Marcus Ford le proponga un buen negocio, ser su esposa por contrato para que él pueda dirigir la empresa familiar, y vengarse del hombre que tanto la hizo sufrir. Sin embargo, el amor no estaba en su perfecto plan, cuando se interponga en sus planes, ¿Podrá terminar su venganza, o renunciará a todo por el amor de su nuevo esposo?
Leer másPOV Evana Ford. Siete años después. Despierto, observo los rayos de sol que se cuelan por nuestras cortinas, es un precioso día, estoy emocional, es fin de año, siempre que es este día me pongo nostálgica y sensible. Observó a mi esposo a mi lado, me gusta verlo dormir, hace un ligero sonido al respirar, y su ceño está fruncido, hace que dos arrugas enmarquen su frente, las tocó para hacer que ablande el gesto, lo logro luego de una caricia. Lo amo, ni siquiera sé si lo amo como el primer día o lo amo más, los recuerdos suelen venir a mí en una cascada, pero ya no son tristes, es como si fuesen dorados por nuestro amor. Como nació y creció en mí esta relación que me transformó en alguien mejor, nunca tuve tanta suerte en mi vida. Me abrazó a su pecho, escucho el latido de su corazón, que es mi mejor canción de cuna. Luego de un rato me despierto, él sigue durmiendo. No lo despierto, quiero que descanse. Entro al cuarto de baño, hace frío en Barza, dejó correr el agua hasta que
Al día siguiente. Marcus bajó del auto, y abrió el primer auto, ayudó a Margaret a bajar, sonrió al verla. —Te ves hermosa, cariño. Margaret sonrió emocionada. Luego, Marcus fue a abrir la siguiente puerta, su hija bajó, sus ojos se humedecieron, sonrió. —Te ves como una princesa, te amo. —Papito, no me hagas llorar. Él asintió. —¿Están listas? Margaret y Evangelyn tomaron sus manos, se miraron nerviosas, emocionadas, felices. —Muy listas, papá, es hora de entrar. Marcus se situó en medio de ellas, y las chicas tomaron sus brazos. —Muchas gracias por acompañarme al altar en un momento tan importante para mí. Marcus sonriò. —Yo estoy agradecido porque me permitas esto, cariño, después de todo, ahora ya eres mi querida hija también. Margaret sonriò dichosa, era cierto, los Ford la trataban como si ella fuese una más, tomaron su brazo. —Quiero que sean felices, que sepan que siempre que Dios me lo permita estaré aquí para ustedes, para apoyarlas o cuidarla, siempre pueden
Margaret y Bennet fueron los primeros en presentar a su pequeña, el sacerdote mojó su cabecita tres veces, mientras ella sollozaba. —Yo te bautizo con el nombre de Eva Luna, en el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo. Cuando finalizó, Margaret cargó a su hija, y la alejó ya que lloraba. Luego, Natalia y Andrés se acercaron, el sacerdote cargó al pequeño niño, y este mojó su cabecita tres veces, angelito primero lloró, luego se calmó, mirándolos conmocionado. ——Yo te bautizo con el nombre de Àngel; en el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo. La misa finalizó. Los padrinos se acercaron, de ambos fueron Oscar y Evangelyn, aunque fue raro, no querían a nadie más. Evangelyn puso dos pulseras de oro en las manos de los bebés, tenían un trébol de cuatro hojas y era de esmeraldas. —Cuando crezcan, hare que esta pulsera sea reemplazada para que puedan siempre usarla. Natali y Margaret estaban emocionadas, era tan bonita. —Gracias. —Mis sobrinos ahijados serán con
Dos meses después. Jonathan manejó su auto, hasta llegar a ese estacionamiento, detuvo el auto, mirò a su mujer. —¿Estás segura de querer hacer esto? —exclamó aún algo preocupado por su respuesta. Ella sonriò. —Sì, sé que mi propuesta te dejó atónito, pero he pensado mucho, esto es lo que necesito para cerrar con esto, seguir adelante juntos, amor, confía en mí. Ella tomó su mano, Jonathan sonriò, besó sus labios. La pasión había aflorado en ellos como una suave brisa de verano que se sentía eterna. Eran felices, la intimidad era cada vez mejor, Danielito llegó a sus vidas para revivirlos en su labor paternal y su nieto era como un regalo de paz, eran felices, realmente lo eran. Bajaron del auto, Jonathan tomó su mano y caminaron hasta ese edificio, tenían una cita que habían obtenido con la ayuda del abogado Lazcano, era un permiso especial. Les dejaron pasar, y un celador los dirigió al lugar donde era la sala de visita. —Estarán protegidos, no hay nada que temer —dijo el ho





Último capítulo