Marcus y Evana caminaron al lado de la familia, había un rastro de incomodidad en el aire que ambos respiraban.
Despidieron a los invitados. Y luego a los nuevos esposos.
—Hijo, cuídate mucho, te veré mañana en el club.
—¿No irás de luna de miel, querido sobrino?
Álvaro clavó la mirada en su tío con desprecio.
—No iré, estaré aquí el lunes para la elección de presidente, ¿Acaso creíste que aprovecharías mi ausencia?
Marcus se echó a reír con burla.
—¡Oh, mi querido niño! De todas maneras,