Dos meses después.
Jonathan manejó su auto, hasta llegar a ese estacionamiento, detuvo el auto, mirò a su mujer.
—¿Estás segura de querer hacer esto? —exclamó aún algo preocupado por su respuesta.
Ella sonriò.
—Sì, sé que mi propuesta te dejó atónito, pero he pensado mucho, esto es lo que necesito para cerrar con esto, seguir adelante juntos, amor, confía en mí.
Ella tomó su mano, Jonathan sonriò, besó sus labios.
La pasión había aflorado en ellos como una suave brisa de verano que se sent