Los ojos de Álvaro nunca fueron tan oscuros y grandes, como si la noche estuviera en ellos.
—¡¿Esto es una clase de m*****a broma, tío?! ¿Tienes idea de quién es está mujer?
—Esta mujer es mi esposa, la nueva señora Ford, la dueña de mi corazón, eso es todo lo que me importa —dijo Marcus y besó su mano con dulzura, ella miró sus ojos, tan azules que le recordaron a un cielo, sintió que su piel se erizó, sonrió ante Álvaro, que enfurecido no daba crédito a lo que sus ojos veían.
—¿Te contó que