Capítulo 66: Intensidad en la oficina.
Isabella llegó temprano esa mañana. Había intentado ocultar las ojeras con maquillaje y la debilidad con café… pero había algo en su andar que delataba el insomnio. Tal vez era la forma en que sostenía la carpeta contra su pecho como si fuera una coraza, o el modo en que sus pasos resonaban más suaves de lo habitual.
El edificio de D’Alessio Vanguard tenía ese brillo de perfección que, por momentos, le parecía asfixiante. Todo era impecable. Todo menos lo que ella llevaba dentro.
—Buenos días —