El salón de reuniones de la Galería Ravanello ocupaba todo el último piso de un edificio con historia en el corazón de Milán. Las paredes estaban revestidas en madera oscura y detalles dorados; las lámparas colgaban como joyas de cristal tallado, y las largas ventanas permitían que la luz natural bañara la sala con un resplandor cálido y elegante. Todo allí hablaba de clase, de poder, de dinero… y de juego fino.
Marcos y Isabella llegaron juntos, pero no demasiado cerca. Él vestía un traje negr