Había pasado una semana desde aquella noche que la cambió por completo. Isabella ya estaba recuperada, o al menos eso quería creer. El médico le había dado de alta y, aunque su cuerpo se sentía fuerte, su mente aún batallaba contra una maraña de pensamientos imposibles de ordenar.
Aquel lunes por la mañana, el cielo amaneció claro, como si el destino quisiera regalarle una tregua. Se vistió con un conjunto sobrio, el cabello recogido y su perfume favorito, intentando convencerse de que nada hab