Capítulo 156: Dos estrellas brillantes.
La habitación estaba en silencio, solo iluminada por la tenue luz de la lámpara de noche que proyectaba sombras suaves sobre las paredes. Isabella y Sofía estaban recostadas, una junto a la otra, cada una envuelta en sus propias mantas, pero lo suficientemente cerca para sentir el calor de la otra. La casa estaba tranquila, el murmullo de la ciudad apenas llegaba hasta la ventana, y la noche parecía envolvérselas en un abrazo silencioso.
Sofía, con los ojos aún brillantes de curiosidad, se giró