La ciudad se preparaba para una de las noches más comentadas del mes: la subasta de arte y joyas privadas organizada por la Fundación DeLuca, un evento exclusivo, elegante, donde los asistentes no solo vestían sus mejores galas, sino que se cubrían el rostro con misteriosas máscaras.
Isabella cerró el libro que tenía en las manos. Aunque había intentado concentrarse, su mente divagaba una y otra vez hacia el dilema que la tenía atrapada desde la llamada de Victoria. Su pecho se contraía con ans