El silencio en el auto era claramente tenso.
Zander le daba una que otra mirada de soslayo a Selene, quien tenía una expresión bastante pensativa e incluso parecía estar de mal humor.
Zander no quería incomodarla; sabía perfectamente que su actitud se debía al daño que le habían causado. La empresa de su madre era un tesoro para ella, y podía imaginar la tristeza y la rabia que la invadían.
―Sé que las cosas ahora se ven un poco turbias, pero no debes preocuparte. Puedo ayudarte; me encargaré d