―Cora está... —Selene habló casi en un susurro, en lo que Zander, quien estaba a su lado, habló con un tono tranquilo, como si hablara del clima.
―La envié a su casa, la hija de los Cooper estaba muy preocupada, y junto a ese secretario tuyo y tus abogados, parecían ni siquiera saber qué hacer para liberarte. No quería que estorbaran, así que los envié a casa y les dije que tú los llamarías cuando por fin fueses liberada.
Selene no podía creer las palabras de Zander Perseus, aquel debería estar