Selene no podía creerlo, Zander Perseus estaba ahí, frente a ella, mientras el anciano Nikolái lo observaba como si se tratara de basura, una persona que no le llegaba ni a los talones.
―¿Quién se supone que es usted, jovencito? Estoy hablando con nuestra nuera, por lo que no debería inmiscuirse en asuntos familiares —La mirada de Zander se tornó un tanto sombría, y Selene logró escuchar de las personas a su espalda un pequeño gemido.
Al girar su cabeza, notó la expresión cargada de temor de to