El silencio del salón de entrenamiento se rompió con el primer choque seco de los floretes.
Zander no perdió tiempo; atacó con una ferocidad que delataba su frustración acumulada. Se lanzó con una estocada directa hacia el flanco derecho de Selene, un movimiento destinado a probar sus reflejos.
Selene, sin embargo, no parpadeó. Con un movimiento seco de muñeca, paró el golpe y contraatacó con un desprendimiento que pasó a milímetros del hombro de Zander.
El sonido del acero chocando era constan