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Sometida por obligación

Sometida por obligaciónES

Romántica
Lj. Amesty  Completo
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3 Reseñas
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Resumen
Índice

Sinopsis

Jefe / CEORomanceDramaMalentendidoPosesivoOdioembarazada

¡Emily Reyes fue obligada a tomar una decisión impensable! ¡Abandonar al amor de su vida por salvar a su hermano! Las causas de su suplicio son viles y despreciables. Sus enemigos son muchos y sus métodos infernales, pero ella se verá obligada a tener que luchar contra la corriente y hacerle frente a los demonios de su pasado cuando su alma enamorada no sea capaz de encontrar las razones y los motivos suficientes para mantenerse alejada de su amado Señor Cavill. Revelaciones y traiciones se tejerán a su alrededor mientras que una razón inesperada surge en su interior, haciendo que la llegada de una figura de su pasado esté a punto de poner su mundo de cabeza. ¿Podrá “Emi” soportar? ¿O será egoísta para decidir por su felicidad? Solo hay una decisión correcta y está en sus manos… ¿O en las de “Él”?

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Último capítulo

  • Continuación

    Nota del autor.Fue una decisión bastante compleja, la de dividir en tres partes, lo que en realidad era una sola historia, sé que posiblemente sea un poco complejo el tener que saltar a otra novela para poder descubrir el desenlace de la historia, pero les aseguro, con el corazón en la mano, que vale totalmente la pena. Fue una decisión que me dejó muy feliz, pues las tres partes, como sus respectivos títulos lo indican, muestran el avance progresivo de nuestra Emi a lo largo de toda la historia.Si en «Sometida por obligación» tuvimos a una Emi que a más de uno nos mantuvo comiéndonos las uñas por su pasividad, les aseguro que en la tercera y última parte de esta trilogía, esto quedará en el pasado, llegará su momento para brillar y cobrar venganza de todos los que se quisieron valer de ella. «Sometida por placer», nombre que me costó escoger, es la oportunidad para que nuestra protagonista alcance sus triunfos y victorias personales, solo si es capaz de entender de una buena vez, q

  • ¿Cómo es posible?

    ¿Cómo es posible?¿No que la tercera era la vencida? Por lo menos eso era lo que siempre había escuchado y que muchas veces repetíamos en la vida como una salmodia de una sabiduría ancestral que se hacía eco de verdades que no habíamos comprobado, pero que dábamos por ciertas a pesar de la falta de pruebas. Mi aparente terquedad que me llevaba a reincidir en caminos inciertos que devenían todos hacia una habitación de hospital después de tropiezos en el andar, estaban signando mi proceder con un patrón que se podía volver tedioso y repetitivo. Dos desmayos fortuitos y un accidente leve en el coche eran los antecedentes de ese historial que se acumulaba en el trascurso de no más de tres semanas. Un tiempo de caos y locura, pero sobre todo de llevar al límite, mi cuerpo extenuado por situaciones de intensidad y pesar. Mi mente vagaba a pleno en un mar de lechosa oscuridad. Pristina soledad que me sumía en una sensación de incorporeidad donde límites difus

  • Auge y caída

    Auge y caídaCaía de mi pedestal, pero al final, llegué a los brazos del amor de mi vida. Un dolor agudo y punzante me acuchillaba la espalda, al mismo tiempo una sensación convulsa me hacía sentir mi abdomen como empujado desde adentro. Las lágrimas salían de mis ojos como por un automatismo premeditado para expresarse cuando el dolor se hacía verdaderamente insoportable. Las circunstancias estaban dadas en aquel momento para llorar y sentirse mal, pero ahora que estaba en brazos del hombre al que amaba, aunque él también lloraba, yo solo podía sentirme llena de valor y satisfacción.― ¡Emi resiste por favor! ―me suplicaba él con lágrimas en los ojos. En su rostro se descubría la frustración que aquello le debía significar, nadie podía ser tan desgraciado como para que le ocurriese algo como aquello, pero parecía que mi mala fortuna estaba decidida a hacerme sufrir si es que quería encontrar la felicidad al final del túnel― ¡Arthur, por todos los cielos, llama la ambulancia!Las pal

  • Territorio enemigo

    Territorio enemigoRebeca se quedó muda, estática, como fuera de sí. Ella aún parecía estar esperando que Cristian me hablase para echarme en cara una extensión de ese odio que seguramente ella busca sembrarle con inyecciones malintencionadas desde que se había ido a vivir con él. Por eso su expresión de asombro y desconcierto quedó para la historia cuando escuchó a quien era su marido dirigiéndome la palabra, no para recriminarme nada, ni echarme de su casa, sino para captar la propuesta que yo le estaba haciendo. No me llenaba de felicidad aquello de saber que lo que Cristian sentía por mí iba más allá de cualquier rencor o rabia, pero si me daba una especie de satisfacción saber que lo mismo que yo sentía por él, él lo sentía por mí y es que no hubiese existido fuerza en el mundo que hubiese podido alejarme de él más que aquella que la maldad del corazón de Martins había empleado para arrancarme de su lado todo ese tiempo y eso era el amor y la vocación de protección que sentía por

  • Oportunidades de vida

    Oportunidades de vidaLa vida me estaba sonriendo, aunque fuese por lo menos por un instante, pues los guardias al darse cuenta de la forma en que el jefe de seguridad y chofer del jefe se dirigía a mí, palidecieron de la impresión y se apresuraron a comunicar su confusión, explicando que no habían autorizado mi ingreso por miedo a importunar los planes de los señores de la casa. “Los señores de la casa” fue una frase que se me atrabancó en el alma apenas la escuché de boca de uno de esos sujetos que, según me explicó Arthur tiempo después, eran empleados contratados por la rubia como parte de sus ínfulas de grandeza que le hacían imaginarse como una princesa de cuentos de hadas necesitando todo un séquito entregado por entero a su protección y cuidado. El asunto me parecía un absurdo, pero no había forma de que yo me ocupase en ello sin antes no procurar llegar a mi meta: Arthur estaba de mi parte y para ello estaba dispuesto a todo. El tramo de carretera pavimentada que iba desde e

  • A las puertas del amor

    A las puertas del amorEl Mundo se me había venido encima sin darme cuenta. Todo, desde un tiempo que me parecía una eternidad, me sucedía como siguiendo un patrón de caos y desorganización, donde sentía que para todo debía correr. Correr para huir o para alcanzar, correr para escapar o para encontrar. No parecía tener el control de nada, por lo que no podía decidir cuándo podía tomarme el tiempo de tomar un respiro y mirar con calma el futuro que tenía delante.No podía asumir los beneficios y las consecuencias de mis propias decisiones, simplemente me sentía llevada por vientos de cambio que me sometían a la indolencia de una vida agonizante y miserable que hasta ese punto me habían hecho sufrir como una condenada, pero ya no más, eso debía acabarse, pero para eso necesitaba esa última carrera; necesitaba llegar a tiempo para dejar en los brazos del amor las cargas de mi dolor para poder de una vez por todas iniciar el proceso necesario para sanar y volver a la vida; esa vida donde

  • Carrera por su amor

    Carrera por su amor La reacción de la doctora me dejó saber lo mucho que le habían llegado mis palabras en lo más hondo de su corazón, por eso, a pesar de que al principio le vi renuente e incluso se extendió un poco más de la cuenta explicándome lo riesgoso que podía ser que yo me expusiere a situaciones de tensión para mi cuerpo, al final del sermón la vi acercarse a mi brazo y con mucha decisión me retiró la vía intravenosa que aún me mantenía conectada a la bolsa de suero. Yo la miré sonriendo. Sabía que si iba a poder intentarlo. Ella me explicó lo riesgoso que era todo aquello y de cómo podía terminar metida en un lío si se llegaba a saber que había actuado de manera tan negligente al dejarme ir a pesar de que aún no estaba recuperada del todo. Se notaba la presión que reposaba sobre sus hombros, pero también quedaba en claro que haber visto aquella expresión de amor del señor Cavill al estar cerca de mí, ella se había convencido de que lo nuestro

  • Verdades que liberan

    Verdades que liberanAna entendió el mensaje que le comuniqué al darle a entender que no podía hablarle delante de David. Lo que menos quería era que mi hermano supiera que yo había tenido que atravesar todo eso por las amenazas que se cernían sobre él. Con toda esa carga de pesar que había reposado sobre nosotros durante todo ese tiempo, no había encontrado el valor para romper la ilusión de calma y tranquilidad, abordándole con una pregunta tan difícil como aquella. Yo sabía que el corazón de mi hermano era de oro y que difícilmente él iba a poder hacer nada que procediera de la maldad, sin embargo, también sabia de la capacidad de sugestión de «el Jefe» y de cómo este era capaz de adueñarse de la voluntad de los internos para llevarlos, en las mayorías de los casos, a realizar atrocidades sin siquiera poder enterarse de lo que estaban cometiendo hasta que era realmente tarde. Si mi hermano había estado involucrado en algo tan vil como lo que se mencionaba en aquella denuncia que m

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    Después de todo, aún era yoAna me explicó lo que la doctora ya me había dicho, pero las de ellas eran explicaciones mucho más relajadas y con menos tacto. A penas se dio cuenta Ana de que de verdad me encontraba bien, se dedicó mi amiga a acusarme de negligencia por haber cometido aquella locura, abordándome con preguntas bastante sofocantes sobre el cómo y el por qué.David permanecía a un lado sin dejar de acariciar mi mano en un gesto de mucha ternura. Mi hermano me llenaba de plena felicidad en ese momento, por lo que pude tomarme lo de Ana con un buen ánimo a pesar de que me encontraba bastante atosigada por ese cúmulo de preguntas que no dejaban que mi mente pudiese terminar de procesar una cuando la siguiente ya se comenzaba a procesar. ―Lo siento Ana, fue todo muy rápido. Un coche me golpeo apenas, pero a esa velocidad las cosas son tan difíciles de controlar que lo siguiente de lo que puede tener consciencia fue que mi coche se estrelló contra el poste de luz.Ana asintió p

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Lis Maya
hola! cuando estará lista la parte 3?
2023-05-15 11:19:29
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Lypurbina
Me encanta, no puedo dejar de leerla. Me considero completamente obsesionada ...
2023-03-24 07:50:17
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Crespo Yuli
... necesito más capítulos...
2023-03-24 07:40:40
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Prefacio: Él
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PrefacioÉlSu nombre era grande, al igual que su persona. No había forma de que una pluma endeble como yo no fuese llevada por un huracán como lo era él.El poema no puede ser poema si no hay dolor y conflicto, pues aun en medio de la alegría, el poeta logra descubrir lo marchito.Así fue que conocí que él era el amor de mi vida: De desconocidos a socios, de extraños a confidentes, de enemigos a amantes. La de nosotros había sido la historia de la locura convertida en realización. El acercamiento de dos polos opuestos a punto de una colisión inevitable con la fuerza suficiente para destruir todas las verdades de mi corazón. No había defensa, no había necesidad, mi mundo entero había sido entregado a los pies del señor Cavill. No había manera de negarlo ni de ocultarlo. Yo le pertenecía completamente a él, no había como disimularlo. El simple sonido de su voz servía para desmoronar lo más férreo de mi voluntad y echar por tierra cualquier disposición de mi corazón. El roce de su piel
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Visita del pasadoLas lágrimas habían brotado a borbotones lavando mi rostro del dolor y de la angustia de una vida vivida al límite de las emociones, donde la vida ya no era vida y el dolor se hacía cada vez más agudo. Era mi tercera visita al cementerio desde que nos habíamos mudado al pueblo.Frente a ese par de lápidas adornadas con los nombres de nuestros padres con letras escritas con firuletes rimbombantes, me quedé un buen rato, dejando que las lágrimas se llevaran lo más que pudieran de mi dolor, pero mientras más lloraba, extrañamente, más me dolía.La mañana aún era joven, por lo que la mayoría de las personas en el pueblo se hallaban metidas en sus cosas de manera oportuna. Aquel cementerio estaba presto en su soledad a mi estera disposición, para que llorase a gusto, sin temor a nada, como lo hacía cada vez que visitaba las dos tumbas gemelas debajo del gran roble.En el par de meses que llevábamos en el pueblo ya habíamos pasado el proceso inicial de las saludes y sorpre
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Confusiones y explicacionesEthan me ayudó a subir a la enorme camioneta que él conducía. El frío era demasiado en esa época del año, y el pueblo al estar tan cerca de las montañas era más golpeado por las inclemencias del clima. Una vez dentro de la camioneta, al fin volví a sentir mis dedos que se habían entumecido de tanto secar las lágrimas congeladas de mi rostro.Él había estacionado en la calle justo al frente del cementerio y me explicó cómo había permanecido casi una hora esperando en la entrada del lugar mientras yo regresaba. El asunto me pareció chistoso de cierta manera, pero me llevó a una pregunta lógica.― ¿Y por qué no me hablaste antes de que entrara allí?Ethan, que se había acomodado detrás del volante y había arrancado el motor que hizo un estruendo enorme al encender, se encogió de hombros al escuchar mi cuestionamiento. Obviamente, era una pregunta lógica, no tenía ningún sentido esperar en la intemperie congelándose sin explicación cuando pudo haberme saludado
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Noticia inesperadaDespués de que la enfermera con las jeringas pasó a tomar la muestra de mi sangre, el tiempo pasó de una forma compleja. Al mismo tiempo sentía que todo pasaba muy lento mientras esperaba el regreso de Ethan con noticias de David, pero también sentía que las cosas pasan demasiado rápido. Era todo un desbarajusto cuyo epicentro se encontraba radicado en mi cabeza, pues aún me sentía como demasiado liviana en aquella camilla, como si mi cuerpo estuviese compuesto de aire y mis ideas fuesen todas volátiles.La enfermera de la sonrisa amplia entraba cada cierto tiempo para cumplir con la promesa que le había hecho a Ethan de estar al pendiente de mí.―Se nota que él se preocupa mucho por usted ―sentenció la enfermera en una de sus tantas visitas mientras se fijaba en la gotita que bajaba desde la bolsa de suero que me habían colocado para hidratarme y reponer mis energías.― ¿Le parece? ―pregunté sin mucho convencimiento, mientras miraba con preocupación aquel parche qu
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Inesperada ausenciaLa doctora tomó el control de la situación cuando la enfermera se sintió confundida por esa reacción de Ethan que ella asumió como la reacción de un padre que no quiere asumir su responsabilidad en un embarazo no deseado. La doctora con mucho tacto le hizo guardar silencio mientras yo me quedaba completamente desolada y sin ser capaz de articular una mínima explicación.La noticia había llegado para romper por completo cualquier viso de paz a la que yo pudiese aferrarme en medio de mi angustia. Aquella noticia era definitivamente una que tenía el potencial de distorsionar mi realidad más allá de lo que en ese momento yo pudiera ser capaz de procesar, tanto así que tardé bastante en entender el significado y las implicaciones de todo aquello, llegando en un momento a considerar que todo se trataba de una broma de mal gusto, pero no, el asunto era real y tarde o temprano iba a tener que comenzar a sopesar en las preguntas lógicas que se derivarían de esa revelación.
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Cambio de planes―Hola ―le dije con voz trémula y triste. El solo verlo sentado en su microcosmos de tristeza y soledad me dejó con el alma hecha trizas.La doctora había sido una inmejorable fuente de confort y de ayuda para revitalizar mi ánimo y darme fuerzas para afrontar ese primer ataque de ansiedad. Las respuestas aún seguían faltando y las dudas aún se contaban por millones, pero por lo menos sentía que podía salir adelante a pesar de aquella noticia, y eso en parte, era gracias al ánimo que la doctora quiso comunicarme.Ethan levantó el rostro apenas y se esforzó por sonreírme de manera apagada. A pesar de todo lo ocurrido, él seguía dispuesto a sonreír para mí y no se atrevía siquiera a darme una cara de desagrado o incomodidad.Yo sabía bien que Ethan no podía reclamarme nada. Entre él y yo nunca había existido nada más allá de una amistad que llegó a ser muy cercana en cuanto a cariño y confianza, pero no más de ahí; sin embargo, yo no podía evitar sentirme una traidora a
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Propuesta inesperada y un plato de sopa.―Supongo que puedo contar contigo para volver a casa ―le dije después de que bromeáramos un rato para disipar la terrible incomodidad que se había aproximado a nosotros.Ethan sonrió aun sin ser capaz de hacerlo de una manera sincera, era como si le resultara realmente imposible manifestar felicidad después de lo que había ocurrido.―¿Por qué lo supones? ―me respondió con desparpajo.―Porque creo que el hecho de que se hayan acabado tus esperanzas de cortejarme no es motivo suficiente para que abandones a una amiga embarazada en frente del hospital.Ethan sonrió mientras me abría la puerta y me ayudaba a subir a su enorme camioneta. Luego de que se aseguró de que yo estaba bien acomodada, cerró la puerta con fuerza. Ethan rodeó la camioneta y tomo su lugar al frente del volante. Entonces, antes de siquiera encender el motor del vehículo, giró su rostro y me miró. Por la cercanía que nos ocupaba en el espacio reducido de esa camioneta, me vi en
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Después de la tormentaLa mamá de Ana se alegró inmensamente cuando recibió la noticia de mi estado de gravidez. Ella sabía mejor que nadie que yo durante ese tiempo en el pueblo no había tenido ningún tipo de acercamiento romántico o íntimo con ningún chico, por lo cual debió imaginarse de manera obvia, aunque no lo mencionara, que el asunto debía provenir desde tiempo atrás, antes de nuestra vuelta al lugar. Ella me felicitó y asumió la presencia de Ethan a mi lado como una especie de augurio que llegó incluso a incomodar como lo había hecho la enfermera en el hospital, pero en esta ocasión Ethan no había huido, sino que permaneció a mi lado y asumió las consecuencias de la opinión pública ante una situación así.―Ya veremos ―fue la única respuesta que aportó Ethan ante la insinuación de ella sobre la bonita pareja que al parecer formábamos.El nombre del señor Cavill aún lo tenía clavado entre ceja y ceja y sin importar nada de lo que pasara en mi vida, yo estaba segura de que él i
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