Me encerré en el cuarto que compartía con Nikolay, es decir, el único que tenía desde que me trajeron hasta aquí casi en contra de mi voluntad.
Me apoyé en la puerta y solo entonces me di cuenta de tres cosas; estaba temblando, casi no podía mantenerme en pie y estaba llorando a mares.
Corrí hacia la cama y me tiré a ella sin importarme nada. Una vez allí, seguí desahogándome como si me fuera la vida en ello.
Eran demasiadas cosas. Todo lo que había pasado con Nikolay, con Fernando y ahora con