Oriana
Stephan, me gustaba mucho su nombre y como era. Apenas si lo conocía, pero me había salvado y tenía un sentido del honor y la lealtad que no esperaba. Además, era todo un caballero a su manera.
Me abrió la puerta del coche y me preguntó varias veces si estaba cómoda o si necesitaba algo.
Mi madre decía que las apariencias engañaban y no podía estar más de acuerdo.
Lo creí un salvaje, sin embargo, Álvaro; un hombre que nació en cuna de oro, necesitaba aprender un par de cosas del chico ru