Stephan
Desperté con el sonido de la lluvia golpeando el techo y por un momento no pude recordar otra cosa que no fuese mi nombre. Quizás porque el techo de madera, el olor a hierbas, y tierra húmeda, el sonido de los pájaros o el repiqueteo de las gotas contra los cristales de las ventanas, no encajaba con la realidad que recordaba. Aun así, mi mente, comenzó a trabajar a marchas forzadas, tratando de evaluar cuál era mi situación y sobre todo, donde estaba.
Entonces, percibí el dolor. En el p