El veredicto del coma
La luz blanca de los ledes parpadeó dos veces antes de estabilizarse por completo, bañando el pasillo subterráneo de "La Jaula" con una claridad quirúrgica y despiadada. El humo de la pólvora flotaba en el aire como una niebla grisácea que se negaba a disiparse sobre el suelo cubierto de cascotes, cables caídos y polvo blanco de yeso. Marcus Castellano y Lorenzo Valenti compartían el mismo espacio: dos hombres heridos, pertenecientes a dos mundos en colisión, reducidos a su expresión más primiti