El corredor alternativo de la escalera oeste de "La Jaula" se sentía como un ataúd de hormigón que se estrechaba con cada paso. Marcus Castellano apenas podía mantener los ojos abiertos. La descarga de la escopeta recortada de Lorenzo le había destrozado el hombro izquierdo y parte del costado; los perdigones de plomo grueso habían desgarrado los músculos y roto la clavícula, provocando una hemorragia masiva que no dejaba de manchar el suelo. El dolor agudo del principio se había transformado e