El refugio de Koryan era más vasto de lo que parecía a simple vista. Pasillos interminables se extendían en todas direcciones, algunos iluminados por la tenue luz azulada de los cristales incrustados en las paredes, mientras que otros permanecían envueltos en oscuridad. Lía apenas había comenzado a comprender la magnitud de la tarea que tenían por delante, pero el tiempo no estaba de su lado.
—No queda margen para errores —dijo Koryan mientras colocaba el artefacto sobre una mesa tallada con ru