El aire en la mansión de Damien se había vuelto más pesado desde la revelación del Fragmento del Olvido. Aurora no podía sacudirse la sensación de que algo estaba a punto de romperse. Habían ganado tiempo con el sello que impuso sobre el artefacto, pero la Orden no era una organización que aceptara derrotas con facilidad. Volverían. Y lo harían con más fuerza.
Damien lo sabía. Freya lo sabía. Todos lo sabían.
Pero lo que nadie esperaba era que el golpe más doloroso vendría de alguien que estab