El aire estaba impregnado de una tensión densa mientras el grupo avanzaba entre los escombros de la base de la Orden. La salida había sido más sencilla de lo que esperaban, lo que solo aumentaba la sospecha de que algo no estaba bien. Aurora, todavía sostenida por Damien, sentía el cansancio pulsar en cada fibra de su cuerpo, pero su mente seguía alerta. Sabía que el fragmento sellado no significaba el final de su misión, sino el inicio de algo aún más grande.
La noche había caído, y la mansión