El amanecer trajo consigo un aire cargado de anticipación. El santuario, que había sido un refugio seguro durante semanas, ahora parecía casi opresivo para Aurora y el grupo. Era hora de partir hacia “La Fuente”, el lugar que prometía responder las preguntas que los habían perseguido desde el inicio, pero que también presentaba peligros desconocidos.
Aurora se colocó la capa que Freya le había dado, un tejido oscuro adornado con pequeñas runas que brillaban suavemente bajo la luz del sol. Su ca