El sendero que los conducía hacia la cueva parecía interminable, envuelto en un silencio sepulcral que solo era roto por el crujir de las hojas bajo sus pies. La luna brillaba tenue en el cielo, como si incluso ella dudara en presenciar lo que les aguardaba. Aurora caminaba al lado de Damien, sintiendo su presencia como un escudo protector, pero también como una llama que encendía algo dentro de ella. Había tanto que decir, pero las palabras parecían inalcanzables.
El grupo había pasado por muc