El grupo continuaba su avance a través del bosque, dejando atrás la seguridad temporal del refugio. La niebla se aferraba a los troncos de los árboles, y los rayos del sol apenas lograban filtrarse, creando un escenario inquietante y misterioso. Aurora caminaba al frente, junto a Damien, mientras Freya y Elias mantenían una distancia prudente, vigilando los alrededores. Kael cerraba la marcha, su semblante más serio que nunca. El silencio que los rodeaba era opresivo, pero cargado de tensiones