OSCURO (Salvatore)
La noche está avanzada cuando regreso, los pasillos sumidos en una penumbra deliberada donde solo algunos halos amarillentos aún vigilan los cuadros y las puertas cerradas, la casa es una fortaleza, pero respira como una bestia dormida, y sé que cada aliento, cada silencio oculta un movimiento, un acecho, un oído que escucha.
Manuel me espera en el salón principal, de pie, con las manos cruzadas detrás de la espalda, el rostro tan cerrado como una puerta de prisión. Frente a