NAHIA
Me levanta bruscamente, mis piernas alrededor de su cintura, y siento el poder de su cuerpo contra el mío, cada músculo tenso, cada movimiento cargado de deseo salvaje. Me lleva a la cama y caigo sobre el colchón, jadeando, mi cabello desparramado, mi cuerpo vibrando con su calor, cada aliento que deja golpearme como una ola abrasadora.
- Agárrate fuerte… gruñe, y sus manos agarran mis caderas, estabilizándome pero sin detener nada de su frenesí, sus dedos clavándose en mi piel como para anclarme a él, como si perderme fuera la única forma de alcanzarme por completo.
Entra en mí con una fuerza brutal pero precisa, cada embestida me desgarra y me consume, una exquisita mezcla de dolor y placer que me hace gritar, algunos de sorpresa, otros de puro abandono. Mi cuerpo responde antes de que mi mente pueda pensar, arqueándose, temblando, vibrando bajo el poder de sus ataques, mis uñas arañando sus hombros, mis labios mordisqueando su cuello, buscando dejar un rastro de mí en él mien