NAHIA
Me levanta bruscamente, mis piernas alrededor de su cintura, y siento el poder de su cuerpo contra el mío, cada músculo tenso, cada movimiento cargado de deseo salvaje. Me lleva a la cama y caigo sobre el colchón, jadeando, mi cabello desparramado, mi cuerpo vibrando con su calor, cada aliento que deja golpearme como una ola abrasadora.
- Agárrate fuerte… gruñe, y sus manos agarran mis caderas, estabilizándome pero sin detener nada de su frenesí, sus dedos clavándose en mi piel como para