NAHIA
El sol comienza a declinar cuando finalmente salimos, nuestros brazos pesados de bolsas, nuestros pasos más lentos pero nuestros corazones aún ligeros, nuestras risas suspendidas en el aire como burbujas frágiles. El mundo exterior parece apagado, gris, casi sofocante después del brillo de las vitrinas, las luces de los espejos, los aromas de las telas y del cuero nuevo, y sin embargo, guardo en mí esa embriaguez, ese calor que no me abandona, como si cada prenda que he tocado, elegido, p