NAHIA
Sus dedos son ligeros contra mi mano, casi frágiles, y sin embargo este contacto me ancla más firmemente que todo lo que he sentido hoy, mi madre me mira como si quisiera recuperar todo el tiempo perdido, y en sus ojos brilla esa luz que creía apagada desde hace mucho tiempo.
— ¿Quién es él?
Su voz es suave, curiosa, sin la menor desconfianza, y sin embargo esta simple pregunta me atraviesa como una descarga, siento que mi garganta se aprieta, mis pensamientos se enredan, porque sé que no