Milagros arrancó el auto y salieron del estacionamiento del aeropuerto hacia la clínica donde solía atenderse para hacerlo por guardia. Llegaron al lugar y Sara pidió un médico porque la joven se había sentido mal de repente en los últimos minutos. La hicieron pasar a una oficina dónde le hicieron preguntas de rutina y el médico solicitó unos estudios de rutina para evacuar cualquier duda.
Regresaron a la casa luego de pasar a una farmacia, la pintora no solo sentía malestar físico sino anímico