—No te estoy mintiendo —masculló el arquitecto.
—Creo que debo dejarlos solos —comentó Logan—. Estaré en la cocina.
—Eres una infantil —agregó Alan cuando estuvieron solos.
—Y tú eres un soberbio —insultó ella.
—Acaso no podías haber esperado a hablar conmigo para que te explicara.
—No necesitaba explicación para algo tan obvio.
—Ni siquiera sabes por qué lo escribí o en qué contexto. —Vio los muebles una vez más—. Dañaste propiedad ajena. —Secó algunas lágrimas que se derramaron de sus ojos.
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