—Sí —espetó con pesar—. Lamentablemente el testamento del abuelo fue modificado.
—¡Esto no puede estar pasando! —expresó quebrado—. ¿Por qué no nos dijo nada?
—Posiblemente no lo hizo porque sabía que no lo dejaríamos —espetó su hermano.
—Esa casa significaba todo para nosotros —musitó dolido.
—Lo sé, Alan. —Su hermano se acercó para contenerlo palmeando su espalda—. Quizás el abuelo nos quiso dar una última lección al irse diciendo que lo material no es lo importante.
—Y dándole la oportunidad