Robert Johnson se sintió frustrado al momento en que perdió de vista al auto delante de él. Buscó alrededor de todas las vías que se cruzaban en su camino, pero en ninguna estaba. Ya era tarde y la desesperación empezó a embargarlo. Se detuvo por un momento y llamó a su amigo el Paco.
—Envíame el número de placa.
Eso era algo que Robert se había grabado, y gracias a eso lograron dar con el auto.
—Se encuentra en el muelle de Santa Mónica, pero no hagas nada hasta que llegue con refuerzos, ¿ente