Al momento en que escuchó los pasos dirigirse en su dirección, Robert Johnson sacó el arma que se encontraba debajo de los asientos, lentamente la preparó y, una vez que el hombre se paró delante de él, apretó el gatillo y disparó directo en la cabeza.
Como pudo, se levantó y con cautela salió del coche y empezó a disparar a varios hombres que se habían quedado para acabar con todos. Logró terminar con los cuatro hombres antes de que acabaran con sus guardaespaldas. Aunque no pudo salvarlos a t