—David, soy tu sangre… no hagas esto.
—Lo siento, pero tú te lo buscaste —dijo al apartarse y empujarlo quedando así a una cierta distancia—. Si tan solo hubieras hecho lo que papi te pidió nada de esto estaría pasando. ¿Por qué, Robert? ¿Por qué tuviste que fallarle? ¿Acaso era difícil convivir con la vieja y lograr que pase todas sus acciones a tu nombre? Hacer que sus dos hijos la odien y desprecien hasta el punto de abandonarla y alejarte para siempre de esa maldita mujer.
—No te metas con