Pasaron varias horas en las cuales Ava no tenía noticias de su hijo. El no saber nada de Liam la angustiaba cada instante. De brazos cruzados y con sus tacos en punta caminaba de un lado a otro ansiando tener una pronta respuesta. Se detuvo en seco cuando vio un hombre vestido de negro que se asomó al final del pasillo.
—¿Sucede algo? —cuestionó Richard.
—Ese hombre lleva mucho tiempo ahí. Le he visto caminar de un lado a otro.
—Quizás tiene algún pariente hospitalizado. Recuerda que estamos en