Robert tomó en sus brazos a Astrid y la llevó así hasta la recámara. Mientras la sostenía en sus brazos, la colonia de él invadió las fosas nasales de ella. Se miraron por un instante reteniendo el aire. Los labios de Robert temblaron al momento que ella acarició su rostro y arrimó su cabeza entre su brazo y hombro y aspiró de más cerca el fragante aroma de él.
Al dejarla en la cama, Robert colocó una almohada tras la cabeza de ella para que se recostara mejor. Se dirigió al baño y extrajo del