Después de haber pasado hospitalizado, Liam salió del hospital. Lastimosamente no lo hizo con sus propias piernas, sino que se apoyaba en una silla de ruedas.
Al llegar a casa contempló las gradas y soltó un suspiro frustrado. No sabía cómo iba a hacer cada vez que quisiera subir a la habitación. Odiaba tener que solicitar ayuda. Jamás en su vida había necesitado de alguien para hacer sus necesidades, pero durante todo este mes ha tenido que hacerlo y eso le era sumamente fastidioso.
—Cariño, p