Mundo ficciónIniciar sesiónEl todoterreno de Ben avanzaba con suavidad por las calles de la ciudad, dejando atrás el bullicio. Poco a poco, el ruido dio paso a avenidas más tranquilas, donde el tráfico se diluía entre edificios antiguos iluminados por la tenue luz de las farolas. Había pasado todo el jueves encerrada en su piso, devorando apuntes de Derecho Penal bajo su silenciosa protección, pero ahora la noche nos brindaba una tregua.
Dentro del coche solo existíamos nosotros.Un viejo blues sonaba






