Mundo ficciónIniciar sesiónGiré la llave en la cerradura y empujé la puerta de mi piso, sintiendo cómo la densa burbuja de paz que había compartido con Ben en su apartamento se rompía en mil pedazos al contacto con mi propia realidad. Al cruzar el umbral, el peso de mis hilos sueltos cayó de nuevo sobre mis hombros. Volvía a mi rutina, a mis apuntes de Derecho y a las explicaciones que les debía a mis amigas.
No tuve ni tiempo de dejar el bolso en el recibidor. La puerta de la cocina se abrió de golpe y Noelia






